Producción Musical FASE2 Arreglos e Instrumentación – Alex Barroso

03 Feb, 2019

¡Hola amigos! Bienvenidos a otro de los blogs de producción musical. Si hacemos un poco de memoria, en el anterior blog explicamos la Fase 1 de una producción, la composición. En este punto, ya tenemos una obra compuesta y pre-producida en formato básico, comúnmente conocida como “maqueta” o simplemente Demo. Así que ahora toca saltar a la Fase 2 en la cual trataremos los Arreglos y la Instrumentación.

La figura principal en esta fase es el arreglista, que es la persona especializada en este proceso de modificación profunda de la obra. Debemos destacar que normalmente esta persona es el mismo productor musical y/o el compositor, aunque en producciones grandes existe una persona estrictamente dedicada 100% a los arreglos.

Si tratamos la figura del arreglista como tal, destacaremos que se distingue del compositor porque el arreglista no compone piezas propias, sino que trabaja con la composición ya escrita y combina nuevos elementos para adaptarlos a la misma, o recombina de formas nuevas, los elementos concebidos en la composición, normalmente cuidando a la vez que se pueda reconocer su origen. Ejemplos son las variadas interpretaciones de estándares de jazz. Sin embargo, si un arreglista trabajando como tal no necesariamente escribe piezas distintivas, en muchos casos puede agregar elementos musicales completamente originales de complemento. Por ejemplo, una contra-melodía subordinada a la melodía principal, o una sección rítmica específica.

Dada esta info básica… ¡Adentrémonos en los arreglos!

ARREGLOS:

Es el momento de pulir, perfeccionar y dedicarle tiempo a mejorar y desarrollar la obra. Pasar de algo básico a algo “acabado”. Como veis no he usado la palabra “complejo”, ya que no tiene porqué. Hacer los arreglos no significa complicar y recargar de recursos una obra, si no lo requiere.

En esta fase cabe destacar que se necesitan bastantes conocimientos de teoría musical, ya que es un punto dónde la variedad y el abanico de posibilidades sólo son posibles si tenemos herramientas teóricas en las cuales basarnos. Hay que saber todo lo que hay en nuestra composición para poder perfeccionarla, como: melodía, acordes, progresión, ritmo o estructura. Cada una de ellas son susceptibles de ser “arregladas” así que vamos a mencionar algunas fórmulas y herramientas básicas para tratar los arreglos de una obra musical.

De la combinación de las diferentes figuras que cada nota posee, y bajo un orden (podría decirse) simétrico, surge el ritmo (en el ámbito musical). El ritmo nos indica el estilo y cada estilo musical tiene sus “normas”, aunque trataremos esto de forma genérica.

TEORÍA BÁSICA:

En la gramática musical, al igual que sucede en la gramática lingüística, el orden y la estructuración de todos sus elementos, es estrictamente necesaria. El objetivo no es otro que el de garantizar y facilitar la transmisión, lo más fiel posible, de una idea musical.

Uno de los procedimientos utilizados, es el Compás. Su definición más concreta podría ser la siguiente: “la división del discurso musical, en segmentos de iguales o similares características”. El Compás envuelve un concepto en su interior, y es el de la métrica (del cual hablaré luego). Por tanto, cada segmento de división, es decir, cada compás, es una unidad de tiempo. Dicho segmento o compás, está delimitado por una línea perpendicular al pentagrama, que une sus líneas extremas, y que indica además el final, y a la vez, el comienzo de un compás (siguiente).

Existen otros tipos de barras, con un significado distinto a la barra de compás estándar:

La subdivisión

Para entender todos estos conceptos, tendrás que refrescar algunos conocimientos básicos de matemáticas, así que espero que hayas tenido una buena relación con ellas. La indicación de tiempo, se indica con un número fraccionario. En la siguiente imagen, verás resumido el valor (en fracción) de cada figura, el cual se obtiene, determinando como unidad máxima, a la redonda. Por tanto, la subdivisión de esta, dará como resultado, lo siguiente:

Cada tiempo del compás, estará representado por una figura, a la que se denomina unidad de tiempo. En la indicación del compás, el denominador nos indicará que figura es la unidad de tiempo (excepto en los compases compuestos, como veremos más adelante).

Por tanto para reconocer la unidad de tiempo en una partitura, bastará con que reconozcas la figura que represente el denominador de la fracción. Cada compás puede subdividirse en dostres o cuatro tiempos. La indicación de la cantidad de tiempos de un compás, la indica el numerador de la fracción, como has visto en la imagen anterior.

Tipos de Compases

Nuevamente de la subdivisión, en este caso de cada unidad de tiempo, se originan los dos tipos de compases existentes: Compases simples y Compases compuestos. En los simples, cada uno de sus tiempos, se subdivide en dos partes iguales. Y en los compuestos, en tres partes iguales.

Estructura de los Compases Simples

En este tipo de compases, cada tiempo, se compone siempre de un valor simple, es decir, que puede ser dividido en dos partes iguales. Este puede ser del valor de una Redonda, una Blanca, una Negra, o una Corchea. Es por este motivo que se les denomina Compases binarios.

Los denominadores más utilizados, suelen ser los siguientes:

Las características de cada tiempo, es diferente y varía en cada tipo de compás, como ves en la imagen anterior.

Unidades: de tiempo y de compás

Como comenté anteriormente, los compases pueden tener dos, tres, o cuatro tiempos. Ya quedó claro cual es la unidad de tiempo (la figura que indica el denominador). Por tanto, la Unidad de Compás, será la figura resultante de la suma de la totalidad de tiempos del Compás. Por ejemplo, en un compás de 4/4, la unidad de tiempo es la Negra, y la unidad de compás es la Redonda.

En un compás de 2/4, la unidad de tiempo, sigue siendo la Negra, pero en cambio la unidad de compás, ahora es la Blanca.

Estructura de los Compases Compuestos

En el caso de los compases compuestos, cada tiempo, se compone de un valor que pueda ser dividido en tres partes iguales. Por consiguiente, se les denomina tiempo ternarios. Por tanto, la unidad de tiempo será la figura simple, más el signo de puntillo.

Las unidades de tiempo de los compases compuestos, son por tanto: la Redonda con puntillo, la Blanca con puntillo, la Negra con puntillo, o la Corchea con puntillo.

Los compases compuestos más habituales, suelen ser los siguientes:

Existen más combinaciones de Compases compuestos. A pesar de que (en general) no suelen ser usados habitualmente, puede que te encuentres algunos de ellos:

Está claro que es preferible que te centres en dominar el uso de los los más habituales.

Correspondencia entre Compases simples y Compases compuestos

Existe una correspondencia entre los tipos de compases simples y compuestos. Esta está dada por la cantidad de tiempos de los compases. Y la diferencia entre ellos, es la subdivisión de estos tiempos. Lo verás claro, en la siguiente imagen:

Otros tipos de agrupaciones: Compases artificiales o de “amalgama”

Se trata de Compases que son el resultado de unir o amalgamar, diferentes compases simples, o compuestos.

Los llamados de “amalgama simple”, son los que tienen como numerador los números 5, 7 y también el 9 (aunque este no es utilizado, ya que se confundiría con el Compás Compuesto similar).

Los de “amalgama compuesta”, son en la práctica, combinaciones meramente teóricas y no suelen utilizarse.

Resultan de combinar Compases Compuestos, de diferente cantidad de tiempos, como por ejemplo el siguiente:

6/8 + 9/8 = 15/8

A pesar de que existen muchas posibilidades combinatorias (teóricas) posibles, los más utilizados son los siguientes:

En la siguiente imagen, verás ejemplificada la amalgama o fusión, de los compases:

El efecto más notorio en este tipo de compases, es el que produce su unidad de compás, es decir, el valor total de ese compás. Dicho efecto, le imprime una naturaleza irregular, podría decirse.

De la relatividad de los valores

Habiendo conocido los elementos más básicos, ahora sabrás porque estos tienen un valor relativo. Como antes he comentado, esos valores son relativos al tiempo o tempo de la pieza u obra musical.

La duración absoluta de cada uno de estos signos, ya sean figuras sobre notas, o simplemente silencios, es determinada por el tiempo de la música en cuestión. Es decir, por la velocidad o lentitud en la que ha de ser interpretada.

En la música clásica, es tradición utilizar términos en italiano, para determinar una velocidad “estimada” de interpretación.

Términos como AllegroLargoLentoAdagio, etc., indican un “tempo” estimado, ya que cada una de estas indicaciones, tiene un rango de “ppm” (pulsaciones por minuto). Lo explicaré más adelante.

En la música en general, la unidad de referencia básica, es el minuto, y a partir de este, la cantidad de pulsaciones que en este se suceden.

Para que lo entiendas rápidamente, solo tienes que pensar en un reloj. Cada segundo equivaldrá a la unidad de tiempo o figura que se determine.

En la siguiente imagen, verás un ejemplo de como se indica el tempo:

El mecanismo utilizado en la música, para controlar esta velocidad, es el llamado Metrónomo, y seguramente ya has oído hablar de el.

Por tanto, esta indicación, es la que determina el valor real de las figuras en un ritmo determinado.

PROGRESIÓN ARMÓNICA:

La progresión armónica trata sobre el movimento de los acordes de una pieza y sirven de base a la melodía musical. Puede pensarse en los acordes como en las columnas de una construcción y las melodías en los detalles que van soportados sobre dichas bases.

El movimiento de los acordes está basado en patrones o circulos armónicos típicos y en variaciones de estos que son dados bajo unas reglas básicas de conducción de voces y acordes sustitutos.

Ciclos de Quintas: El movimiento de acordes siguiendo la regla de ir incrementando en un intervalo de quinta las notas de un acorde para producir el siguiente acorde y así sucesivamente produce la siguiente progresión conocida como ciclo de quintas:

 

C G D A E B/Cb F#/Gb C#/Db G#/Ab D#/Eb A#/Bb F C (fin del ciclo)

 

Ciclo de Cuartas: Si tomamos el ciclo de quintas tocamos los acordes desde el final hasta el inicio tendremos una progresión de acordes cuyo movimiento está dado por intervalos de cuartas entre las notas sucesivas de los acordes. Tomando el ciclo de quintas e invirtiendo la progresión tendremos el ciclo de cuartas:

 

C F Bb Eb Ab Db Gb B E A D G C (fin del ciclo)

 

Acordes Sustitutos:

Pueden construirse variaciones de la progresión II – V – I apoyados en el concepto de los acordes sustitutos. Un acorde sustituto es aquel que contiene notas comunes al acorde a sustituir, por ejemplo, si queremos sustituir dentro de una progresión II – V – I en C al V acorde que corresponde a un G7, tenemos que Bm(5b)(7b) posee tres notas comúnes al G7, veamos que notas conforman cada acorde, G7: G-B-D-F y Bm(5b)(7b): B-D-F-A, nótese que ambos acordes tienen en común las notas: B,D,F, basados en esto podemos decir que Bm(5b)(7b) puede sustituir a G7 en la progresión. A continuación se muestra la progresión original y la modificada:

 

Dm7 – G7 – Cmaj7 (tonalidad C)

Dm7 – Bm(5b)(7b) – Cmaj7 (tonalidad C)

 

Si escribimos en bajo numerado el patrón anterior tenemos:

 

Dm7 – G7 – Cmaj7 -> II – V – I

Dm7 – Bm(5b)(7b) – Cmaj7 (tonalidad C) -> II – VII – I

 

el acorde sustituto corresponde al séptimo grado (VII) de la progresión armónica de C mayor.

En líneas generales y resumiendo tendremos una lista de acordes sustitutos para la progresión. Estos se muestran a continuación escritos en la modalidad del bajo numerado:

I -> sustituto VI y II

II -> sustituto IV

V -> sustituto VI disminuida

Aplicando las sustituciones conseguimos variaciones interesantes. Algunos ejemplos:

 

IV – V – I

II- V – I – VI aquí VI es un sustituto de I6

I – IV – VII – VI – II – V – I

 

Y como veis podríamos estar así durante años, pero creo que con estas bases podemos crear grandes arreglos.

 

LA INSTRUMENTACIÓN:

En este apartado no podemos decir qué instrumentos ponerle a una canción, ya que esto ya depende del gusto de cada uno. Aunque si podemos dar algunos TIPS.

Obviamente, hay cosas que nunca podemos olvidar:

  1. Los instrumentos deben estar igualmente afinados.
  2. Los niveles de grabación deben ser óptimos (normalizados)
  3. La calidad de la grabación del elemento debe ser lo más perfecta posible.

Y los puntos clave:

  1. Conoce la estructura de la canción

Es básico conocer a fondo la estructura de la canción a la que pretendes poner instumentos. Un tema puede discurrir por muy diversos estados de ánimo y ser caótico en cuanto a las repeticiones de las partes y su orden. Tienes que saber en qué punto está en cada momento para poder crear una melodía y una textura que vaya acorde con esa sensación.

  1. Conoce a fondo lo que hace el resto de instrumentos

Para no echar por tierra el trabajo del resto de instrumentos es importante no tapar con la voz o con un instrumento protagonista los detalles que ellos han recalcado. Para conseguir esto se puede, por ejemplo, no cantar para que se oiga el detalle en cuestión (por ejemplo un arpegio de guitarra) o se puede recalcar dicho detalle para darle aún más énfasis, si cabe (por ejemplo un golpe de bombo o de bajo o incluso un silencio).

  1. Conoce y utiliza el ritmo

Pensar en el aspecto melódico está muy bien, pero a veces no es suficiente. No son pocos los que piensan que lo más importante de una melodía es el ritmo (me cuento entre ellos). Escucha el resto de instrumentos e intenta captar qué remarca rítmicamente cada uno de ellos (cuando hay un riff de guitarra, bajo, etc. por detrás esto resulta más fácil). Ahora crea tu propio ritmo que insista o que haga de contrapunto (respuesta) a alguno de esos ritmos remarcados por los instrumentos. En cuanto encuentres algo sobre lo que empezar a construir probablemente la solución venga sola.

  1. Sé creativo

No te conformes con cualquier cosa. Puede que hayas compuesto el resto de partes de la canción y muchas veces puede dar pereza hacer la línea principal y se menosprecia su importancia, pero es sin duda muchas veces lo más importante de la canción (dependiendo del estilo, obviamente).

Así que estrújate el cerebro y piensa en la cantidad de recursos que tienes. La voz suele ser el elemento principal, así que crea! Puedes meterle un coro a la voz principal, puedes meter dos líneas de voz a la vez, puedes repetir la misma línea de voz sobre dos bases completamente diferentes, puedes cantar lo mismo en otra octava o con otra intención, puedes simplemente hablar en una parte de la canción, puedes introducir de repente un pasaje a capella, etc… todo vale si está bien elegido.

Ufff! Este blog ha sido muy denso! Espero que toda esta info te sirva para afrontar grandes retos.

Queremos dejar claro que cada persona, proyecto o artista tiene sus métodos y fórmulas. Para esto no hay una guía exacta y 100% efectiva para todos. Lo importante es que disfrutes del proceso igual que del resultado.

Gracias a todos por disfrutar de este blog, nos vemos en el siguiente!!!

 

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